UN TORNEO RICO EN EXPERIENCIAS

Los días 28, 29 y 30 de abril, y primero de mayo 2011 hemos celebrado con todo éxito el tercer torneo de volleyball de los exalumnos maristas de Guaynabo. Veinte colegios se dieron cita con un total de 32 equipos, masculinos y femeninos. Como en ediciones anteriores, el entusiasmo, el compañerismo, la alegría del reencuentro entre antiguos compañeros y el disfrute familiar marcaron  la tónica de esos días deportivos.

A la mayor parte de los colegios del área metropolitana se unieron los equipos de Adjuntas y Naranjito.  Se notó una gran mejoría de juego en todos los conjuntos participantes. Las ansias de ganar permanecieron íntegras, como si se tratase de los juveniles competidores de antaño. Pero el respeto, la tolerancia y la experiencia que proporcionan los años fueron un sólido aglutinante que convirtió la competencia en un homenaje a la caballerosidad y a la elegancia por parte  de los protagonistas de este bello deporte.

Hubo reparto de honores. Los de la década de los 90 de Maristas de Guaynabo se alzaron con el primer puesto frente a los aguerridos de La Salle. Naranjito, haciendo valer su tradición deportiva, se impuso en la final a los de la década de los 80 de Maristas. En damas, Rosabel conquistó el cetro frente a María Reina en un disputado encuentro.

Si hermosos fueron esos días y competidos los partidos, hay algo que merece ser resaltado en este torneo. Estamos hablando del magnífico
ejemplo de coraje y solidaridad que dieron numerosos exalumnos frente a la adversidad del último día. En un momento determinado se  inundó la cancha de tal modo que amenazó con hacer fracasar el final de la actividad.  Varios miembros de la directiva, con su presidente al frente, se armaron de coraje y recurrieron a toda clase de medios para dar una solución al asunto. Ante tan magnífico ejemplo de valentía, muchas personas más, incluso de otras instituciones, se unieron al esfuerzo que se estaba haciendo, dándonos a todos un extraordinario ejemplo de colaboración.

El resultado no pudo ser mejor, porque se pudo habilitar, no solamente la cancha cerrada sino también las dos canchas techadas exteriores. Gracias a ello el torneo siguió adelante y se pudo terminar en los tiempos previstos. Sin duda ninguna, este ejemplo de unión y solidaridad fue el producto más valioso de estos cuatro días de encuentro. Con acciones así vale la pena organizar torneos. Felicidades a todos, porque hicieron realidad el dicho de que la unión es la fuerza.

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